

Al menos tres años sin productos químicos.
Trabajamos con olivares y huertos cultivados sin productos químicos durante al menos tres años antes de aceptar su fruto. Sin pesticidas, sin productos químicos, sin organismos modificados genéticamente. Nunca. El suelo descansa, los árboles se podan a mano y la cosecha se ajusta al fruto, no al calendario.

En frío, por debajo de 27 °C, a las pocas horas de la cosecha.
Nuestros aceites de oliva y aguacate se extraen en frío, a temperaturas inferiores a 27 °C, a las pocas horas de la recolección. Nada se refina, nada se mezcla. Lo que da el fruto, lo guarda la botella.

Cobre abierto, partidas pequeñas, sólo fruta.
Nuestras mermeladas y salsas se cuecen en partidas pequeñas, en calderas de cobre y acero inoxidable, con fruta, verdura, hierbas y un poco de sal marina. Sin azúcar añadido, sin espesantes, sin conservantes artificiales. Si una mermelada resulta dulce, es la fruta.

Cada partida, documentada.
Cada partida se analiza antes de salir: acidez, peróxidos, polifenoles, microbiología. Las muestras se archivan. Los resultados se conservan. Respondemos con el corazón por la calidad de cada producto, y guardamos las pruebas que lo demuestran.
Sin gluten, sin azúcar añadido, sin aceite de palma — y sin nada que no pudiéramos explicar a un niño en medio del olivar.— La promesa de la casa
